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Barbie futbolista y… ¿lesbiana?

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Fuente: NRG

Por lo visto Mattel ha sacado una barbie nueva, en este caso es una barbie futbolista inspirada en la famosa futbolista Abby Wambach. En realidad, lo que se supone que era una homenaje a una futbolista de los EEUU, se ha convertido en la presentación de una nueva barbie que todo el mundo dice que su orientación es homosexual porque Abby Wambach lo es. Y la novedad es ésa, porque la Barbie futbolista creo que ya existía.  En la presentación de la muñeca se dijo “el juego es una manera que una chica va en su propio viaje personal de auto-descubrimiento”. Hasta La ONU Mujeres ha dicho que con esta nueva muñeca se apunta un tanto a la inclusión de la diversidad. Pero es que yo dudo que ésto, dicho así de esta manera, sea un tanto a la inclusión por la diversidad o ayude al auto-descubrimiento de un viaje tan personalizado. Más bien me parece que reproduce los estereotipos y clichés que tenemos tanto de género como de orientaciones sexuales. Y es que escribes en google “Barbie Lesbiana” y encuentras en menos de un segundo más de 500.000 resultados hablando del tema, desde los medios generalistas hasta aquellos del colectivo LGTBI.

Igual me llueven hostias, pero creo que es una cagada. ¿Por qué? Porque se ha creado un modelo específico de lesbiana a raíz de un personaje, que al final, esa Barbie sólo representa al personaje en el cual se han inspirado. ¿Qué habrá chicas que se sientan identificadas? Seguro que sí, pero habrá otras muchas que no. Porque aún no me queda muy claro si es una Barbie lesbiana porque juega al fútbol, o juega al fútbol porque es lesbiana. Pero, ¿qué mierda es ésta? Hay mujeres lesbianas que no juegan al fútbol y futbolistas mujeres que no son lesbianas. No podemos permitirnos caer en esa fácil trampa donde se mezclan y confunden 5 conceptos a la vez: Los roles de género, los estereotipos de género, la expresión de género, la identidad sexual, y la orientación sexual. Vaya lío que tenemos montado que no sabemos ni por dónde andar. No me extraña que la personas no sepamos muchas veces ni lo que somos, ni lo que queremos.

Por ejemplo, un estereotipo de género es que a los hombres les gusta hacer deporte y a las mujeres no. Por naturaleza divina claro. De hecho, aún hay menos mujeres deportistas que hombres. El acceso al deporte para las mujeres ha sido un duro camino lleno de dificultades y obstáculos debido a esos estereotipos sociales y culturales. Y es que hasta el año 1900 las mujeres no participaron por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Y no hablemos del fútbol porque ha sido y sigue siendo el deporte rey,  masculino sin parangón. Esto hace que se asocie fútbol y mujeres con chicazos y chicazos con lesbianas. Y como ésos son los referentes, pues cada cual en su manera de vivir se intenta adecuar de la manera posible incluso a los propios clichés. Es decir, si hay que salirse de lo establecido, de lo supuestamente normal, por lo menos lo voy a hacer según me dicen, no me voy a inventar algo nuevo ¿no? Pues no… La orientación sexual es la inclinación o gusto, atracción física, afectiva y/o romántica hacia otras personas que puede ser hacia un mismo género (homosexualidad), distinto género (heterosexualidad) hacia ambos géneros (bisexualidad) o hacia todos los géneros o sexos incluidos los no binarios como personas intersexuales, transexuales o transgéneros (pansexual).  Y la identidad de género es cómo se ve subjetivamente cada persona en cuanto a lo que significa ser un hombre o una mujer. Y estas dos combinaciones de identidad y orientación de género puede ser tan rica y diversa como personas existen en el mundo. Para mí, es una opinión simplista, reduccionista. Es maniqueo y tramposo caer en estos clichés y más para cosas infantiles.

Porque digo yo… ¿Para inventar una Barbie lesbiana han tenido que coger de modelo a una futbolista que es lesbiana? Es que de hecho creo, si no me equivoco, que Mattel expresamente no ha dicho que la Barbie sea lesbiana. Lo han dicho todos los medios de comunicación, webs,etc, incluso las noticias de páginas de los colectivos LGTBI.

Pero supongamos que fuera así de cierto que Mattel quería crear una Barbie Lesbiana, ¿por qué no han cogido, por ejemplo,  a Ingrid Nilsen como modelo? Es un famosa youtuber que se dedica realizar vídeos sobre moda y esas cosas que les encanta a las chicas… heteros… ejem…  Yo creo que de esta manera hubieran saltado por los aires todos los estereotipos que tenemos en nuestra cabeza. 

Fuente: https://www.dailylook.com/b/Guest-Stylist:-Ingrid-Nilsen/629136049925761747.html

Fuente: Daylylook.com

Ella es lesbiana y parece una Barbie en sí misma. Según este modelo… Oh Dios mío ¡¡¡¡¡todas las Barbies son lesbianas!!!!! Pero qué gilipollez, ¿verdad? Pues éso, lo mismo pero al revés. ¿Conclusión? Que las Barbies no tienen orientación sexual.

  • ¡Mira qué Barbie futbolista tan chupi han sacado!
  • Ah, qué guay

  • Y es lesbiana

  • ¿¿Perdona??? Yo no puedo saber si una Barbie es lesbiana o no a  no ser que la vea con otra Barbie. Y  llegado al caso ni éso, porque oye tú que podría ser bisexual.

Es más, si han creado una sola Barbie lesbiana…. ¿qué coño va a hacer ella sola? Joder, ¿no os da pena?

 

Las muñecas y muñecos no tienen orientación sexual. Y si tiene, será la que el niño o la niña decida que quiera tener. Lo demás es invención de los adultos, es repetir patrones que además de aburridos no representan ninguna realidad. Si no dejamos decidir libremente, seguiremos coaccionando por muy respetuosos y progres que nos creamos.


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El fútbol a sol y sombra

solysombra1Acabo de terminar de leer este breve pero entretenido ensayo de Eduardo Galeano y que recomiendo tanto si te gusta el fútbol como si no, más aún en el primer caso si cabe. No te preocupes si no tienes mucho tiempo porque te lo lees en un rato de la tarde. Vamos, que te da tiempo a leerte el ensayo y te sobra tarde para otras cosas.

Se puede dividir en tres partes. La primera hace un repaso de los elementos del fútbol: la pelota, el estadio, el hincha, el portero, el árbitro, el entrenador, el técnico etc. Son cortas reflexiones sobre dichos elementos y lo que significan dando en su totalidad vida y sentido al juego del fútbol. Porque sí, hace tiempo el fútbol era un  juego frente a lo que se ha convertido ahora, en un negocio. Los jugadores ya no salen a jugar a divertirse, ahora tienen entrenamientos durísimos y grandes responsabilidades de trabajo.  Particularmente me gustó mucho la reflexión sobre el portero, ese aguafiestas. Porque si la fiesta del fútbol es el gol, él está ahí para impedirlo.

En la segunda parte repasa los mundiales de fútbol desde el primero en los años 30 hasta el mundial del 86. Recordando a Pelé, aquel jugador de lo más de mil goles. Rememorando a los grandes jugadores y equipos del momento como Maradona o Romario. También encuadra el contexto de los mundiales con los acontecimientos más relevantes ocurridos ese año. Ha sido imposible evitar sonreír mundial tras mundial cuando parece ser que siempre ocurre el mismo acontecimiento.

La tercera parte se situaría en ver quién actualmente maneja el fútbol desde un punto de vista empresarial y el dinero que ello genera. Cómo ese juego dejó de serlo para convertirse en un negocio, en pura frialdad, en una denuncia más de la desigualdad de los países del sur y del norte. Eduardo Galeano convierte así el fútbol en un relato imperialista, del desarrollo, de la inmigración, de la exclusión:  “los buenos jugadores son los únicos inmigrantes que Europa acoge sin tormentos burocráticos ni fobias racistas”.

Un libro ameno que con mucho cariño trata al fútbol, sus eventos y jugadores pero también tiene espacio para la crítica, para recordarnos el mundo en el que vivimos. Grande Galeano, como siempre


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Sin hogar en Glasgow, cosas que no conté…

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16 febrero 2014 Loch Katrine

Un día como hoy, hace 13 años, falleció mi padre. El año pasado era domingo y estaba en Escocia. 2014 ha sido el año que más me ha afectado el día de su defunción.  Recuerdo que era el primer día que, desde que había regresado a Glasgow a primeros de año, salía fuera de la ciudad. Para ser Escocia hizo un espléndido tiempo y aproveché con unos amigos para subir a un pequeño pico desde el cual se veía el lago Katrine Eso sí a las cuatro de la tarde ya era de noche.

El mes de febrero fue un mes difícil para mí porque nada salía como yo esperaba y el tiempo fue el detonante. Dicen, cuentan que no se sabe valorar algo hasta que no se pierde. ¡Qué razón! Ahora, si ese algo que perdiste lo vuelves a recuperar lo disfrutas para siempre. Ahora para mí el sol es valioso, increíblemente valioso. En Glasgow creo que llegué a coger una depresión y no me extraña, porque lloviendo todos los días (me contaron que fue el invierno más lluvioso de la última década)y a las cinco de la tarde era noche profunda como si fueran las 3 de la mañana era muy deprimente. Algún día contaré la pesadilla que tuve una noche de febrero. Glasgow, con todos mis respetos, es una ciudad fea y gris con gente también fea y gris. Es duro lo que digo. Sé que hay gente que no lo ve así, pero también sé que hay gente que piensa lo mismo que yo. Es una ciudad hostil, a pesar que en el fondo la gente es cálida, amigable (friendly como ellos dicen) lo que les pasa es que están de la olla.  Y luego están las gaviotas, esas malditas ratas con alas. No sabía que esos animales eran tan asquerosos. En el mar y volando están bonicos pero no en verano en la parte de detrás donde estaban los cubos de basura. Aquello parecía un estercolero porque las gaviotas rompían todas las bolsas, abrían los cubos, eran más malas que los pájaros de la película de Hitchcock. Luego, los portales estaban muy, muy sucios, descuidados, llenos de basura, colillas. Nadie los limpiaba. Bueno hablo de mi barrio porque en otras zonas me consta que no era así. Una ciudad deprimida que, aunque mucho ha mejorado, ha pasado unas crisis económicas que aún se nota en sus habitantes. Hay mucho problema de alcoholismo. Antes de ir a Glasgow pensaba que en el pueblo de mis abuelos la gente bebe mucho. Visto lo visto, en comparación con esta gente son unos aprendices. La gente andando de un lado a otro en la calle, cayéndose sin ser capaz de abrir el portal.

Me pasé un año entero yendo a un centro de día para personas sin hogar. La mitad del año estuve fregando platos y la otra mitad encargada de la organización de las donaciones que llegaban (que no eran pocas). Comí la misma comida que comían ellos. Y aunque no estaba mala, no era nada saludable. También estuve participando en un centro para mujeres. La mayoría percibían benefits e iban a allí a fumar, desayunar 5000 calorías, compraban chorradas que vendía una ella a través de un catálogo que traía una de ellas. Un catálogo de esos de negocios piramidales o algo así. Todas las jóvenes de mi barrio con sus leggins y su pelo a lo Amy Winehouse, algunas sin dientes con 20 años y recibiendo benefits de por vida. Nunca he visto tanta gente macarra junta. Además me apunté a unas clases de inglés, antes de saber que me habían dado el curso en College, que en realidad eran de apoyo para gente con problemas y analfabeta. La verdad es que era todo muy subrealista. Así que las academias estarían llenas de españoles, que lo estaban, pero yo no me encontré a ninguno en estos sitios donde estuve. Ni en el curso de inglés, que aunque en el College también había españoles, en mi clase casi todos eran refugiados de Irak, Irán, Afghanistan, Eritrea, Sudán, Siria… Es lo que tiene no ir a academias de pago. Después de un año pienso que en mi inglés es malísimo, sobre todo el hablar, pero me doy cuenta que no lo es tanto, porque cuando escucho el inglés entiendo lo que están diciendo, las palabras, lo que hablan, el contexto. Ahora que nunca aprendí glaswegian.

Todo no fue así en algunas entradas anteriores ya os contado algunas cosas. Ya otro día contaré otras más divertidas. Pero puedo segurar que conocí el Glasgow más profundo.

Es que recuerdo hoy, justo hace un año cuando estuve allí que el mes de febrero fue de las peores semanas en años. Luego, curiosamente, cuando los días se empezaron a alargar y el sol se dejaba ver tímidamente empecé a recuperar el humor. Entonces es cuando me di cuenta que debía salir de ahí.

Si no te apetece ver el documental entero (está en inglés) ve al menos 3 minutos, sumérgete y viaja a ese lugar que es tremendo, el de las personas sin hogar. No hace falta saber inglés para que sientas lo que transmite. Por cierto, no os dejéis engañar por el documental, he visto más sol en él que los trece meses que estuve en Glasgow.

Aprendí que el hecho de elegir, el tener la libertad de elegir, es un derecho de privilegiados. No olvides disfrutarlo