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Trabajo entre los trabajos

7 comentarios

trabajo entre los trabajos

El trabajo del hogar -el único que pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas– tiene un recorrido tan dilatado en el tiempo, que lo que aquí digamos se suma a lo dicho durante siglos”.

Trabajo entre los Trabajos es un blog que nació como fruto de la coincidencia entre dos personas. Una periodista que se dio cuenta de que el trabajo del hogar era -tanto a nivel social como individual- tan importante como los demás… y una abogado que llevaba ya una veintena de años convencida de esta idea. Actualmente, ambas tienen como profesión sacar adelante su casa.

Hará un par de meses que en bromerio topó con este blog y fue de manera casual. Me llamó la atención la manera de reivindicar (de forma aparentemente bien distinta a la mía) el lugar que le corresponde el trabajo del hogar, así como las ideas prácticas y útiles que puedes encontrar en él y la dimensión social que contiene.

Con este blog queremos reavivar un mensaje que nos parece fundamental: todos los trabajos tienen el mismo valor. No hay trabajos de categoría ‘B’. Planchar, cocinar, limpiar, fregar, coser… es tan necesario como dar clases, conducir autobuses, firmar cheques, operar, cortar el pelo… o construir catedrales. Pero no siempre los situamos en el mismo nivel. ¿Por qué? Creemos que es una cuestión de mentalidad”.

Completamente de acuerdo en que es una cuestión de mentalidad. Y ésto, me lleva al recuerdo de aquel libro que leí en la universidad y que se llama  “Ciencia y feminismo” de Sandra Harding. Fue hace más de 10 años, y tendría que leerlo de nuevo. Pero recuerdo como yo lo entendí y que es lo que quedó en mí de aquella lectura. Toda persona cuando procesa la vida a su manera, parece obvio pero es mejor dejarlo claro. En mi caso, entendí que vivimos en un mundo de perspectiva masculina, y cuando una mujer consigue entrar en esferas tradicionalmente masculinas, como puede ser el ejército o puestos de dirección en una empresa, lo que hace esa mujer, de manera individual, es tener un puesto que tradicionalmente era para un hombre. Las mujeres como individuos, de mejor o peor manera, hemos conseguido ser incluidas en el modelo masculino, pero el modelo femenino no ha sido incluido en la manera que tenemos de mirar, comprender y hacer funcionar el mundo. Las tareas del hogar compartidas no es un suficiente, sigue integrándose en el modelo masculino. Es una tarea, que desde mi opinión, tenemos pendiente. Y creo que esta observación personal tiene mucho que ver con la propia filosofía de este blog.

Por causalidades que no importan aquí y ahora, nos pusimos en contacto y terminé participando en su blog en una entrevista dando mi visión. Una visión que tiene mucho que ver con algo que llevo pensando ya unos pocos años, y que realmente no había dicho de esa manera públicamente. Algo tan simple y una idea tan clara como que yo a este mundo he venido a servir. Y tengo muy claro que no se trata de estar en contra de ello, sino que tengo que elegir a quien servir. De hecho, todos somos tan útiles que todos servimos. El servir desde el concepto de ser de valor y útil. Justo hace un par de días acabo de terminar de leer el libro “el monje que vendió su ferrari” y habla de ésto. Creo que muchos de los libros espirituales hablan de este concepto de servir, que nada tendría que ver con la servidumbre ni su visión actual del concepto.

Una de las cosas que reflexionaba es sobre el concepto de profesión, y cómo alguien que ha estudiado una carrera le supone una vergüenza decir que se dedica a limpiar (por ejemplo), aún cuando limpiando se cobre más que en otro trabajo. Vivimos en una sociedad donde el dinero es importante. En realidad no nos queda otra por ahora. Pero en esta sociedad hay algo más importante que tener dinero: aparentar que lo tienes. Y es ahí donde juegan las jerarquías de las profesiones y la perspectiva masculina a la que me refería anteriormente.

La educación en el mundo occidental de hoy se puede dividir en dos funciones sociales: la formación y la instrucción. La primera, se refiere a la educación como persona y los valores de la sociedad y cultura en la que vives. La instrucción está orientada a cómo te vas a insertar en esa sociedad para contribuir a ella y, en este sentido, en la sociedad capitalista que vivimos. Entonces, si la educación la podemos dividir a grandes rasgos en estas dos funciones, ¿por qué sólo nos fijamos en una? Es mucho más lleno la formación como persona. Es mucho más gratificante para uno mismo. Simplemente se puede estudiar una carrera para formarte como persona no para desempeñar una profesión. ¡Vaya! tengo la sensación de estar diciendo algo que en nuestra sociedad ni se contempla.

Y diría más, con esa actitud hacia la formación, tu mente se vuelve más flexible y es más probable que consigas tus objetivos. Porque si llegas a un grado de flexibilidad suficiente,  tus objetivos también se vuelven más flexibles. Si estás pasando un mal momento con el tema de profesión, estudios y esas cosas, quizás mis palabras no te ayuden demasiado, pero quizás puedan ser una rendija por la que entre aire fresco. ¿Quién sabe?

En líneas generales esta es mi visión complementaria de lo que me ha aportado este blog en el que en el mismo se puede leer:

“Sin ánimo de pasar a la historia, pero con la intención de cambiar en ella lo que haga falta, para conseguir concienciar de la importancia de los trabajos del hogar, desde este blog aplaudimos que no se asocie el valor de cada profesión a la mayor o menor dificultad que conlleve su realización”.

En él, encontrarás no sólo reflexiones de otras personas y reivindicaciones sino también consejos de utilidad.

Por terminar la entrada de esta semana, mi reivindicación desde en bromerio es que el problema de muchos de estos trabajos que tienen que ver con el hogar, la limpieza, etc, no es el trabajo en sí lo que denigra, sino sus condiciones tan pobres y nefastas que se pueden llegar a dar (dadas por aquella jerarquía de la que hablaba) Y es en ese punto en el que deberíamos poner todo nuestro esfuerzo.

Buena mitad de semana.

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7 pensamientos en “Trabajo entre los trabajos

  1. Interesante. Yo trabajo de housekeeper en un hotel, y cuando la gente me pregunta porqué estoy en ese departamento teniendo un inglés suficiente para cambiar a otro (tipo Banqueting, Restaurante o similares), les digo que quiero aprender de este departamento porqué me gustaria ser director de operaciones de un hotel. La cara con la que se quedan es de aúpa, se quedan petrificados y hasta alguno ofendido y todo. Todos se preguntan el porqué, que razón me lleva. Yo les digo que la labor del housekeeper esta infravaloradisima, lo consideran el puesto más bajo del sector, pero no se dan cuenta de la importancia de la limpieza, mantenimiento, detalles y primera impresión que el cliente recibe cuando llega. Esencial para quedarse o quejarse del hotel. Lo curioso de todo esto (tranquilos, ya acabo), es que este fin de semana pasado, hablé con una chica de Malta que está aquí de practicas, viene de hacer una carrera (o especialización, grado o lo que sea … pero no master jaja) de dirección de hoteles (que viene a ser casi lo mismo que director de operaciones), y me decia que en sus estudios tiene que tener experiencia en el departamento dónde yo trabajo, para saber de primera mano todo lo que comporta y la importancia que tiene dentro de un hotel. Al final, resultará que tengo razón y todo … (ironia, por si alguno no lo pilla …)

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  2. Interesante punto de vista. En mi opinión el principal problema es que mucha, muchísima gente, no se dedica a lo que realmente le gusta. La culpa está en la base del sistema educativo, no sólo escolar, sino también familiar. Nos falla la cultura de la motivación, de potenciar las aptitudes. Cuando un niño/a dice que le gustaría ser bailarín/ina le decimos que eso no sirve para nada, que se va a morir de hambre y que tiene que estudiar para algo de provecho. El sistema educativo escolar está montado bajo esa premisa, con lo cual no es de extrañar el elevadísimo grado de desencanto/desinterés que padecen los alumnos. Si yo quiero ser payaso, ¿por qué me tengo que sentir satisfecho limpiando habitaciones de hotel? Todos los trabajos son igual de dignos, útiles y necesarios, pero en mi opinión debemos luchar por hacer aquello con lo que nos sentimos plenamente realizados como personas. Saludos!

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  3. Que cosas, el monje vendiendo y yo comprando 🙂
    Besos y salud

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  4. Muy buen artículo, Natalia.

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  5. Pingback: Somos lo que somos | En bromerio, medio en broma medio en serio

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