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3 principios fundamentales que transforman el planeta

Hay tres principios fundamentales que transforman el planeta en un lugar más habitable. A saber,

  1. No existe ningún enemigo
  2. Perdonar siempre
  3. Pensar en los demás

NO EXISTE NINGÚN ENEMIGO.

Importante No existe el enemigo. Repito NO EXISTE NINGÚN ENEMIGO

La raíz de la existencia del enemigo es la desconfianza. Vivimos en una mundo construido en base a esta desconfianza y actuamos bajo esta premisa cada día de nuestra vida. ¿Lo habías pensado alguna vez? Mi hipótesis es que el enemigo no existe, es una creación de nuestro sistema social y mental. La mayoría de las personas con las que nos relacionamos no son malas personas, puede que muchas de ellas (incluida yo) hagamos cosas mal, pero en la mayoría de las ocasiones vienen provocadas por nuestras limitaciones y no por maldad. Pero, ¿sabes qué? Que las limitaciones es algo en lo que se puede trabajar y superar en muchas ocasiones. También te digo que si te decides a ser buena persona, porque es una decisión más que una esencia, conlleva un cierto grado de ingenuidad e inocencia que tendrás que asumir. Y es que no creo en la naturaleza de las personas. Para mí es una forma de justificar un sistema para no cambiarlo.  Las personas no son ni buenas ni malas, porque las personas no tenemos naturaleza basada en la bondad o en la maldad como algo excluyente que unas poseen y otras no. La persona no es, existe. La persona se hace y se construye a lo largo de toda la vida para luego terminar siendo. El ser es sólo el recuerdo que le queda al mundo de lo que fue nuestra existencia.

El enemigo es aquella persona o grupo de personas antagonistas a nuestra persona o semejantes. Es la diferencia innegociable que no nos permite convivir, por éso se hace imprescindible tener que aniquilarlo. Esa es la lógica del enemigo bélico en la que funcionamos. Si la caída del muro de Berlín en 1989 supuso el fin del mundo bipolar y de la guerra fría, con la caída de las Torres Gemelas en 2002 comenzó un nuevo orden mundial en el que cual quedaba patente que la seguridad no estaba asegurada en Occidente. Un nuevo enemigo acontecía en nuevo mundo.

Con la existencia de un enemigo se justifican guerras y el recorte de las libertades. Para mí, la libertad es el mayor bien preciado que pueda tener un ser humano. Y es que no vivimos en un mundo libre sino en mundo neoliberal que es un sucedáneo de muy mala calidad.  Aceptamos un pacto social bastante cuestionable y que curiosamente no cuestionamos ni una sola coma que en pro de la seguridad renunciamos a nuestra libertad. Un pacto social que publicó Rosseau en 1743 y que culminó  en torno a 1789 en Francia.

Pero curiosamente la raíz de ese pacto social es la antítesis de la libertad porque si bien el lema que conocemos de la revolución francesa (aunque no el único) es el de Libertad, Igualdad y Fraternidad, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano (que no los de la mujer, para eso tuvo Olimpe de Gouges que redactarlos) de 1793 proclaman como derechos imprescriptibles y naturales del hombre (que no del ser humano)

  • la libertad.
  • la propiedad.
  • la seguridad.
  • la resistencia a la opresión.

La propiedad es un concepto completamente ligado a la familia como una institución que organiza una sociedad y que es la base también del patriarcado tal y como Engels escribió “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. 

Nuestro sistema actual se basa completamente en este derecho de la propiedad privada. Cierto es que en estos momentos nos pilla fatal reorganizar todo tal y como está montado. Pero nunca, nunca, nunca la vida funcionará como nos gustaría y una de las razones es por esto mismo. Además, la propiedad es la raíz del patriarcado. Bajo esta premisa jamás las mujeres vamos a empoderarnos pues la raíz de la desigualdad, de la falta de libertad y de inexistencia de la solidaridad  (sororidad+fraternidad) para con las mujeres es la propiedad. Si el misógino Proudhon pronunció “la propiedad es un robo” yo digo: ” Si la propiedad es un robo para los hombres para las mujeres es una cárcel”.

Volviendo al tema de lxs enemigxs, estoy segura que una de las cosas que más te preocupan en este sentido sea el terrorismo internacional. Pero, ¿realmente crees que las personas que se inmolan son nuestras enemigas? Yo no, porque vivimos en el mismo planeta pero en mundo completamente diferentes. Para mí son personas que no están en el mismo plano de existencia que yo así que no pueden ser mis enemigas. Ni siquiera alcanzo a poder comunicarme y, aunque vulneran mi vida y la de las demás personas, eso no significa que sean mis enemigas. Es la consecuencia de un sistema complejo e interdependiente del que formamos parte. Si quieres que ésto acabe, lo que tienes que hacer es desactivar el sistema mental empezando por no creerse nunca más que hay enemigos y que hay que proteger un territorio de ellos. Ésta es la ideología de la guerra. Cambiar el pensamiento es el paso previo para cambiar la realidad social y no al revés. Es lo que está en tu mano. Si te decides a ello, tendrás que trabajar y solo serás una  pequeña semilla, no esperes a ver los resultados. Puede que pienses que es una jodida mierda, pero es lo que hay.

“Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo” Umberto Eco

PERDONAR SIEMPRE 

Perdonar cuando de verdad te hacen daño es un proceso lento que requiere, lo primero de todo, de voluntad. Tienes que ser consciente del dolor, aceptar que  a veces no vienen disculpas con ese perdón que de alguna forma otorgamos. El perdón nunca llega antes de la rabia y del enfado y por tanto no se puede perdonar nada si antes no has sentido ni rabia ni enfado. ¡Ahí está la grandeza de perdonar! Pero si nadie te pide disculpas entonces, ¿por qué perdonar? Porque perdonar libera y ya dije antes que la libertad es el bien más preciado que pueda tener un ser humano. Además conlleva dejar de tener sentimientos negativos dentro de ti.

Hace unos meses vi una entrevista del pianista James Rhodes que hablaba de su experiencia personal en la vida y dijo que él no perdonaba aunque la gente le hubiera dicho que era la mejor opción. No perdona porque no le da gana y porque además la rabia, dice, es creativa. Cierto, la rabia es creativa pero para mí la paz lo es mucho más. Es legítimo y está en su pleno derecho. Cada persona elige su camino pero reconozco que yo jamás alentaría a nadie a que no perdone sólo porque resulta creativo. En muchos casos las virtuosidades de las personas son el resultado de la obsesión convertida en vías de escape de su dolor. Pero estoy segura que la persona que nunca ha perdonado y que desde la rabia y el dolor siente que es creativa no puede saber cuánto de creativa es desde el perdón. Y sobre todo cuánto de constructiva, ni se lo imagina.

Perdonar es una acto inteligente que requiere de reconocerse vulnerable, perdonar es un acto inteligente porque perdonar es un acto en si mismo resiliente. Perdonar también requiere separarse de la culpa. Palabra muy fea por cierto y que se dice todos los domingos y fiestas de guardar, “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”. Una frase de lo más terrible que se pueda inculcar a una persona, qué terrible ésto nuestro. Y es que si quieres transformar tu mundo tienes que hacerte responsable pero nunca sentirte culpable. La culpa no vale para nada más que para sentirse mal. Y justamente perdonar es quitarse de encima el peso de la culpa. Salir de ese bucle.

La culpa de sentirse culpable. La culpa que echas a otras personas también te sientes culpable de ti además de culpar a otras personas. Después te sientes culpable de sentirte culpable y crees que si te sintieras culpable de sentirte culpable por haberte sentido culpable quizás dejarías de sentirte culpable.

 

Añadiría que hacerte responsable no es caer en la trampa del mito de la libre elección (título de un libro de Ana de Miguel) Porque no, no somos libres, ya lo sabemos y estamos muy condicionados. ¿Podemos romper las cadenas? Sí, pero de donde partes no es de tu libertad sino de tu condicionamiento y, si no eres consciente de ello te vas a exigir demasiado y frustrarte también. Así hacerlo desde la creencia en esa falsa libertad no merece la pena.

PENSAR EN LOS DEMÁS

La verdad que podría soltar una parrafada pero hace unos días pensando sobre ello descubrí un precioso poema del palestino Mahmoud Darwish interpretado por la cantante Mira Awad. Y lo explica tremendamente más claro y más bello de lo que pudiera hacer yo.

Abrazos

 

Piensa en los Otros- Mahmoud Darwish

Cuando te prepares para el desayuno,
piensa en los otros
(no te olvides la comida para las palomas).
Cuando peleas tus guerras, piensa en los otros
(no te olvides de los que buscan la paz).
Cuando pagues tu cuenta de agua,
piensa en los otros
(aquellos a quienes cuidan las nubes).
Cuando vuelvas a tu casa, piensa en los otros
(no te olvides de la gente de los campamentos)
Cuando duermas y cuentes las estrellas, piensa en los otros
(los que no tienen adonde dormir)
Cuando te expreses en metáforas,
piensa en los otros
(aquellos que perdieron el derecho a hablar).
Cuando pienses en los otros que están lejos, piensa en ti
(di: Si solo hubiera una vela en la oscuridad.)


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Nos vemos a la vuelta

El arbol de piedra en el desierto de Siloli, Bolivia

El arbol de piedra en el desierto de Siloli, Bolivia

No, no me voy de viaje, por el momento. Siempre que escribo una entrada sé el título de antemano. De hecho, es el título el que me lleva a escribir sobre una cosa u otra. Esta vez va a ser diferente,  sacaré el título después que haya escrito la entrada. Tengo que contarte que voy a estar entre 3 o 4 semanas sin actualizar el blog.

Cuando abrí el blog me propuse a a escribir en él una vez por semana. Este verano estuve tres semanas fuera y lo paré, ahora de nuevo vuelve a ocurrir. ¿Qué pasa, no soy capaz de cumplir mis palabras?, ¿cómo me voy a comprometer con los demás si ni siquiera soy capaz de comprometerme conmigo misma? ¿Es tan importante el blog para mí? Visto así, suena fatal y seguramente si nos tomamos muy en serio las respuestas en negativo a estas preguntas no nos hará ningún bien. Las preguntas nunca son estáticas, como tampoco lo es la vida. Una misma pregunta según el momento y la situación, pesar de ser el mismo compromiso la respuesta puede ser diferente. Lo que quiero decir con ésto, es que debemos de revisar nuestros compromisos. Quizás el blog sólo me sirva de ejemplo para otros asuntos de mayor consideración. Debemos revisar nuestro compromiso con nuestra pareja, si seguimos sintiendo lo mismo, si tenemos las mismas expectativas, si han cambiado nuestras prioridades. Si lo hiciéramos cada cierto tiempo seguro habría menos rupturas entre personas que se quieren. Ésto también vale para con los amigos, que aunque las relaciones son más abiertas no tienen por qué ser menos intensas. Pero de este tema, el de la amistad, escribiré otro día. Revisar nuestro compromiso con nuestro trabajo, nuestro compromiso con nuestro estilo de vida, nuestro compromiso con las organizaciones con las que podamos estar colaborando. En definitiva, debemos revisar nuestra vida porque somos seres en movimiento.

En ésto de los compromisos, yo he empezado por el blog para no meterme en camisa de once varas. Mi compromiso sigue siendo el mismo que el del primer día. En este caso, por la cual lo voy a dejar unas semanas, la razón es ajena a mí y que no tiene que ver con el blog pero afecta al mismo. Mañana jueves operan a mi madre y no sé cómo va a salir, no sé qué va a pasar después y, sinceramente, no quiero estar pendiente del blog.

Por otro lado, tengo desde hace un par de meses un proyecto en mente de abrir otro blog con una temática más específica. No sé si podría actuliazar los dos con las misma asiduidad. Por ahora  tendré que revisar la periocidad de éste y pensar en  el otro. El otro blog estará relacionado con un máster que estoy haciendo. Pero éso también lo dejo para otro día… mientras ando buscando trabajo. Si sabes algo de ésto último, ya sabes dame un toque.

Siguiendo el hilo de hoy, además de los compromisos, que está bien revisarlos, hay que dejarse equivocar. Nos equivocamos muchas veces por evitar equivocarnos. No llegamos a nuestras propuestas por diferentes factores. No pasa nada por ello. Es parte de la vida misma, como también los es fracasar. Fracasar no es malo,quedarte con el fracaso como eje principal de tu vida sí. No es bueno ir de fracaso en fracaso y, sobre todo, lo que es malo es que este mundo está pensando de tal manera que lo más probable es que fracases. Siento decirlo de esta manera, pero así es tal como lo veo. La mejor manera de no fracasar es no tomarte los errores como un fracaso sino como un aprendizaje hacia el éxito. Sobre todo, revisar el concepto de éxito. ¿Qué es el éxito?, ¿no será felicidad lo que buscamos? Y si no es por felicidad ¿por qué busca la gente éxito? Enfócalo como quieras pero donde la gente pone éxito lo que quiere decir es felicidad.

Este blog cuando lo abrí supuso el principio de algo, de algo que está por llegar, me guardo información por ahora, que espero pronto sepas.

Te recomiendo leer: Perserverar o abandonar y Somos lo que somos.

Espero te sirva de algo esta breve y sencilla reflexión. Quédate con lo que más te guste y si lo desarrollas cuéntamelo. Oye, que nos vemos a la vuelta.


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Somos lo que somos

La semana pasada andaba buscando música de una rapera venezolana (me encanta el rap y más si es femenino), cuando encontré un vídeo de una colaboración suya con Jarabe de Palo. Un vídeo que me ha inspirado la entrada de esta semana. Os cuento que, un poco después de empezar el blog, por el mes de abril,  comenzaba a leer a Anthony de Mello a través del libro “Ligero de equipaje: Tony de Mello, un profeta para nuestro tiempo” escrito por Carlos García Vallés. Ambos Jesuitas y amigos. El libro me lo recomendó una buena amiga. Me enganchó tanto, en ese momento, que me  lo leí en una sola tarde. Un libro que recogía la experiencia de Carlos, en la participación, en un curso espiritual de Anthony de Mello. Ambos se conocieron en la India, porque Carlos viajó hasta allí (para ser misionero) y Anthony era de allá. Pero ésto no es importante. Lo que sí tiene importancia, es que sus escritos y enseñanzas mezclaban la cultura judeocristiana con otras religiones orientales. Después de leer ligero de equipaje, me animé a ver su famosa conferencia “Redescubriendo la vida” y después me leí “Autoliberación interior”.

Lo que dice ese libro y lo que dice la canción (está el vídeo al final del post) es muy parecido, si no igual, especialmente en un capítulo del libro que habla de cómo estamos programados.

En él,  afirma que “estamos programados desde niños por las conveniencias sociales, por una mal llamada educación y por lo cultural”. A esta alturas de la vida, yo creo que la mayoría de nosotros más o menos tenemos claro este tipo de afirmaciones, ¿verdad?. Que estamos condicionados, que no somos seres libres. Por desgracia no tenemos sólo una condición sino muchas. En el post que escribía hace un par de semanas “trabajo entre los trabajos”, de alguna forma, también hacía referencia a ésto desde una perspectiva concreta.

Yo estudié hasta los trece años en un colegio de monjas, en el que me fue realmente mal. Suspendía casi siempre un montón de asignaturas. Y recuerdo, que fui la primera de mi clase que fue expulsada por una monja. Estaba en tercero de E.G.B. Lo recuerdo perfectamente.  Me sentí excluida, rechazada. Fue tal, que entré y pedí perdón casi llorando. Después de esa primera vez, vinieron un montón más. Me fui acostumbrando a ello, y terminó siendo algo que lo vivía con normalidad y por supuesto me dejó de afectar. Me fue tan mal porque querían alienarme, querían coartar mi libertad, suprimir mi creatividad y por supuesto censurar mi subversión. Iba a un colegio de monjas, un colegio donde el principal personaje era un tal Jesús. Él se saltaba todas las normas habidas y por haber. Cuestionaba el sistema continuamente. Yo lo único que estaba haciendo era seguirle. Porque después de todo, creo que se puede apreciar que el problema no era de conducta problemática, ni de incapacidad de ningún tipo. ¿Al final lo consiguieron? Pues un poco sí que consiguieron anularme, pero con los años volví a recuperar esa naturalidad de mi estado y de mi existencia. ¿Cuántas personas anuladas estarán viviendo ahora mismo en este mundo?

Me encanta la reflexión que hace  en su web  un profesor de filosofía y también escritor y crítico literario llamado Rafael Narbona. “La escuela tradicional desdeña la sensibilidad y la creatividad. Su punto de partida es el pesimismo antropológico: el ser humano es malo por naturaleza y sólo la autoridad, la disciplina y la obediencia pueden erradicar su perversidad”

Como dice la canción de Jarabe de Palo y compañía “somos lo que somos, no lo que queremos, patrones.. humanos imperfectos, somos raza, cultura, humanidad. Somos lo que somos”.

La educación, en este sentido que acabo de hablar, es un ejemplo porque otro es la programación cultural. “La patria es un producto de la política y la cultura la manera de adoctrinar” (Autoliberación interior, Anthony de Mello) Cuando uno se siente patriota, nacionalista del tipo que sea, está siguiendo una programación. Los seres humanos estamos por encima de cualquier tipo de frontera. ¿Tú cuando eras un bebe sentías que eras patriótico? No ¿verdad? Éso lo aprendiste según fuiste creciendo. Y, dependiendo del ambiente, puedes ser más o menos patriótico. Muchas veces seguimos las pautas de nuestros padres o nos rebelamos a ella. Depende de nuestra percepción y experiencia. Pero seguimos programados porque es algo intergeneracional. Desprenderte de tu programación no es tarea fácil.  No existen las fronteras, la raza, la clase, el color en nuestro ser en estado natural. Son etiquetas, mecanismos de poder para controlar a las personas, para controlarnos a nosotros mismos, para confundirnos y confundir a los demás. Desprogramarte es algo que veo casi imposible que pueda ocurrir desde el mundo occidental, pero sí que creo que se puede minimizar.

“Sólo lo que nace y se decide desde dentro es auténtico y te hace libre. Lo que haces como hábito y que no puedes dejar de hacer porque te domina, te hace dependiente, esclavo de lo que crees, porque te lo ha programado”. (Autoliberación interior, Anthony de Mello)

Somos tierra, somos paz, somos fuego, destino y verdad. Somos sangre, hermanos, amigos y en el tiempo andamos perdidos. A pesar de nuestros defectos, algunas virtudes tenemos. Somos ángeles, somos buenos, 

so, so, so, ¡somos lo que somos! 

Como ves, esta semana tienes un montón de información sobre libros, un blog, una conferencia, música, todo para pasar lo que queda de semana de manera entretenida. Ojalá te sirva como me ha servido a mí. Abrazos.