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Cómo escribir una novela en un mes

Ése es el reto que desde la web nanowrimo.org se plantea todos los años en el mes de noviembre. El reto de escribir al menos 50.000 palabras, donde prima más la cantidad que la calidad.  Donde escribirás, seguramente, mucha basura pero  escribirás.

Comentarte que la entrada de hoy está dividida en dos partes: la primera parte y luego está la segunparanoiada parte. Las dos juntas hacen la entrada de hoy (al final de las dos partes tienes un regalo). Sólo iba a ser la primera parte, pero según la estaba escribiendo, sentí que me quedaba a mitad de camino y que estaría mejor explicar a modo personal en la segunda parte por qué estaba escribiendo la primera parte.  Así fue como comencé a escribirla, para incluirla como segunda parte de la primera parte. Resumiendo, si te interesa saber que es el nanowrimo y los campamentos, tienes la primera parte. En cambio, si lo que interesa es más el marujeo y mi historia personal, tienes la segunda parte. Y si no te interesa ninguna de las dos partes, digo yo, ¿pa´qué sigues leyendo?

Primera parte: Nanwrimo y dos campamentos literarios

El acrónimo nanowrimoNanowrimo significa National Novel Writing Month. Lleva convocándose el evento durante doce años. Es un auténtico maratón, en el que tienes que escribir unas 1600 palabras por día, todos los días, durante treinta y un días. Una pasada. Hay que ser más rápido que Forrest Gump en los San Fermines y es más sufrido que Imperioso aguantando el peso de Gil y Gil. En el 2013 fueron 493.577 los valientes que se apuntaron a la maratón. Si logras el objetivo y la organización comprueba que no es una repetición de la misma palabra cincuenta mil veces (que se dice pronto), recibes un certificado de ganador y una insignia web. La verdad, es que puede parecer algo estúpido y absurdo, pero si alguna vez te has propuesto escribir y siempre lo has dejado para mañana puede ser una buena motivación

Además del maratón, del mes de noviembre, también existen los campamentos. Uno en abril, que acaba hoy mismo y otro en julio. La diferencia estriba en que esta ocasión, el reto lo pones tú y el formato es libre. Y como en todo campamento ¡también hay cabañas!. Y aunque en principio puedes pedir que te pongan de compañero a alguien que conozcas, te puede tocar cualquier persona de cualquier lugar del mundo. Pero no por ello te pongas excusas con el idioma, porque hay grupo en castellano, así como diferentes comunidades de un montón de diferentes países, vamos que también puedes practicar tu inglés, si quieres. En fin, que en realidad os cuento algo que no se muy bien de qué va. Habrá que probarlo.

Segunda parte: ¿Por qué escribo sobre Nanowrimo?

Pues por una cosa muy simple, lo de que… “quiero escribir” llevo diciéndolo no sé ya cuantos años. Y tú me dirás, pues lo tienes muy fácil, escribe. Yaaa…

Hace un par de años, en el 2012 me apunté a un dos de talleres de escritura. Uno de ellos con Juan Madrid sobre la estructura de la novela y que me gustó mucho. Porque más que escribir desde un punto de vista creativo, era más tecnico. Analizar una novela, la estructura, los personajes y su funciones, la trama y subtramas, la curva de intesidad. Como digo muy interesante, aunque lo gracioso es que en principio y desde siempre, no he tenido mucha motivación para escribir lo que se dice una novela. Como disfruté del taller que duró unos tres meses, en julio, antes de irme a Bolivia, me apunté a otro. Esta vez de escritura creativa. Me lo habían recomendado porque la profesora es muy buena. Bueno, pues ahí la cagamos. Recuerdo el primer día: ella era la directora del centro y si bien me pareció muy maja, su técnica en ese momento conmigo no sirvió de nada. Me negué rotundamente a escribir una sola palabra. Y recuerdo que por un lado me agobiaba, me estresaba la situación de estar en un grupo donde todo el mundo terminó leyendo algo suyo, menos yo. Asistía a las clases pero me agobiaba  mucho las miradas esperando a que leyera algo y casi era una obligación hacerlo, pues era parte del trato. Pero es que  me apetecía ir de oyente, porque además de haber pagado el taller, cosa que me resultaba interesante, luego podía tomar unas cañas con los compañeros.

El taller empezó el primer día… como todos los talleres supongo. La profesora nos dijo que teníamos que hacer durante la semana el ejercicio de describirnos a nosotros mismos pero desde el otro, daba igual qué otro fuera. Éso es empezar por lo más difícil. ¡Qué me estás contando!, con todos mis respetos. Al principio, al escuchar algunas de las lecturas de los escritores allí presentes, me parecía más que un taller de escritura creativa,  un grupo de autoyuda. Y, recordaba con cierta gracia, las palabras de Juan Madrid. Nos decía él en su taller, con cierto aire irónico, que escribir no es un dolor que tienes que sacar de lo más hondo de tu corazón, ni un proceso espiritual de de gran calado, ni tiene por qué ser terapeútico. La escritura es técnica y el escribir, un oficio. Bueno ni lo uno, ni lo otro. Dependerá de cada cual. Aunque en ese momento, me resultaba mejor el estilo de Juan Madrid. Como estaba diciendo, que tenía la tarea de describirme a mí misma como si yo fuera otro yo. ¿Pero qué otro? Porque depende quién sea el otro, y tenemos tantos prejuicios. Es más quién soy yo y quien eres tú, qué es el ser…. tú imagínate si estás leyendo un libro budista sobre el yo y el no-yo en ese momento. Como dije, no escribí ni una sola palabra en todo el mes. A la semana siguiente ,la tarea era escribir sobre el color amarillo, joder que radicalismo es como irte a un spa y meterte en agua caliente y luego fría.  Que sí, que son técnicas creativas, pero yo ya empecé con mal pie y ya a la tercera la cagó del todo cuando indirectamente me llamó cobarde. Es cierto,  me hirió el amor propio, pero mi resistencia se hizo aún más resistente. No eres tú la que vas a decidir si yo escribo o no. La libertad tiene esas salidas, encuentra los caminos más genuinos. Así que, un taller de escritura sin haber escrito una sola palabra. ¿Bien no? ¿Qué me llevé del taller? Me llevé una amistad que aún conservo, y de ella, este regalo que hoy os dejo:

Bonus track: Cronosomas/Neuromante

Este es libro de relatos y poemas de la escritora y poeta Ana Chaparro. De una belleza íntima y de una gran profundidad. Con un estilo inteligente, elegante, sutil, sabio pero sobre todo personal. Recomiendo leer el libro porque merece la pena.

ana

“Cuando, allá por el 2006 parte de estos textos comenzaron a ser balbuceados en un blog, jamás imaginé su último destino. Hoy, escribo casi igual que entonces: aterrada, convencida, torpe, esperanzada y rodeada de música. Releyendo los textos he experimentado vuestras propias lecturas devueltas una y otra vez de todas las formas posibles y es éso precisamente lo que me dispara la sonrisa: que nada de lo depositado en estas 74 páginas es ya mío sino vuestro.” (Puedes encontrar más información en su página de Facebook)

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